Sobre Trace of The Tide, dice:
“Trace of The Tide es un común que se forma a partir de la huella de lo dual:
entre lo humano y lo más-que-humano;
una abertura que devuelve a la humanidad la posibilidad de estremecerse;
un espacio fuera del circuito de los binarismos;
una extensión donde el léxico de los sinónimos se abre sobre el polvo de los opuestos;
una pradera inmensa de posibilidades inagotables.
Un horizonte vivo donde la creación se mueve, la posibilidad toma forma y vuelve a transformarse entre las historias y la mujaawarah: compañía, proximidad y vida compartida.
Sobre Trace of The Tide, dice:
“A lo largo de Trace of The Tide se alzaba un árbol de extraordinaria belleza, excepcional tanto por su forma como por su propia existencia. En su presencia, las fragantes hojas verdes se mezclaban con el azul fresco del mar. Se alzaba sobre una colina de arena desde la que contemplaba los sueños de los jóvenes de la ciudad, mientras en la imagen entraban luminosos granos de arena amarilla, junto con un aire impregnado de rocío salado y una brisa ligera y pura, como si aquel lugar fuera un fragmento del paraíso en una de las ciudades más hermosas del mundo.
El árbol fue volado. Los jóvenes se dispersaron —quizá murieron— y los sueños se deshicieron en el aire.
Sobre Trace of The Tide, dice:
“Trace of The Tide no es solamente un lugar, sino una frontera invisible entre lo que decimos y aquello que no logramos decir, donde la lengua se lava con su sal y regresa menos segura, pero más verdadera.
Allí, la casa no son paredes, sino la voz de la madre cuando se quiebra contra las olas, mientras los vecinos son rostros que pasan como barcos, saludan, pero nunca llegan a anclar del todo en el corazón.
En cuanto al tiempo, camina descalzo sobre la arena, deja su huella y luego retrocede, como si se avergonzara de una permanencia que no se parece al mar.
Sobre Trace of The Tide, dice:
“Caminó sobre el agua, sereno y ligero, como si Trace of The Tide lo conociera, como si las olas extendieran el camino ante él, tal como habían caminado antes los pies de los profetas: ligero sobre el mundo, pero cargado de significado.
El mar lo esperaba, gris, como si no hubiera dormido desde la primera guerra. Su corazón seguía tendiendo un hilo hacia allí, hacia el lugar donde el mar se traga Gaza cada atardecer y luego la devuelve convertida en eco.
Sobre Trace of The Tide, dice:
“Trace of The Tide no nos engañó. Estuvo desconcertado todo el tiempo, intentando decir algo…